martes, julio 15, 2008

LOS HUEVOS DE GARRIDO LECCA


Tener huevos es una sentencia -machista, dirían mis amigas feministas, y razón no les faltaría- para graficar la valentía excepcional, el coraje inusual, el valor extraordinario puestos de manifiesto en situaciones difíciles. Por ejemplo, el demostrado por Chai Ling, líder del movimiento estudiantil Pro-Democracia, que -sin medir consecuencias, o asumiémdolas-, se puso delante de una columna de tanques en la Plaza Tiananmen, exponiéndose a que lo dejaran hecho una tortilla. Eso, amigos míos, es tener huevos. Sí, definitivamente.

Nada parecido a la actitud del ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca, que este fin de semana casi sufre otra descompresión, peor que la experimentada el pasado 4 de julio en la imperial ciudad del Cusco, donde sufrió un repentino desmayo. Y no es que el ministro de Salud se enfrentara, sin más ayuda que sus poderosas manos, a una enorme anaconda o a un sanguinario otorongo. Nada que ver. Los huevos, en realidad, -y podridos por añadidura- les fueron arrojados, con al ahora esbelto funcionario y a los integrantes de su séquito, en la hospitalaria ciudad de Requena.

Garrido Lecca y su comitiva, integrada, entre otros por Juan Carlos del Águila, jefe del Gabinete de asesores y el congresista por Ucayali-aprista, desde luego- José Macedo Pérez, habían salido del puerto de Pucallpa para visitar -en un segundo intento- los centros de salud, postas médicas y hospitales ubicados en todos los pueblos ciudades entre la calurosa May Ushín e Iquitos. Al principio, todo marchaba muy bien. Bien apertrechados, los coolers colmados de bebidas heladas, bocados para todos los gustos, el periplo parecía, más bien, una travesía de buenos camaradas.

Demostrando tener la elegancia de un elefante en una tienda de cristales, Garrido Lecca cometió la imprudencia de calificar de "inútil" mada menos que al presidente regional de Loreto, Yván Vásquez Varela, hijo predilecto de Contamana... en la propia Contamana.

Vásquez, demostrando tener una eficiente red de tukuyrikuys, se habría enterado del cariño bonito por dónde estarás, casi en el instante que el impropio cumplido fuera proferido por el ministro. De allí, en adelante, los excursionistas perdieron la alegría. ¿Y cómo no iba a ser así, si la hostilidad de los pobladores era directamente proporcional a su cercanía a Iquitos.

El resto ya forma parte -como diría Héctor Lavoe- del periódico de ayer. Las cabelleras de Garrido y compañía lucen ahora brillantes y llenas de vida -la proteína del huevo es buenísima para el tratamiento capilar, oiga usted-, aunque, hasta hora, por más perfume que se apliquen logran deshacerse del fétido olor.
Una interpretación

La visita de los ministros a los pueblos del interior del país -despachos ministeriales descentralizados le llaman- sería una manera de quitar puntos a los presidentes de algunas regiones, protestones ellos. Pero no sólo eso. Estas inspecciones servirían, a la vez, para promocionar posibles prospectos para ser sus sucesores. Eso habría sido un ingrediente más para que la madre del cordero se enfurezca. No hay que olvidar de los sentimientos nada afectuosos que sostienen -en espiralada competencia- Yván y Juan Carlos... Y, pues, como el que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija, el ex alcalde habría convencido que el podría ser el próximo candidato para la presidencia regional.

Por otro lado, no obedece a criterio lógico alguno las afirmaciones del ministro Garrido en términos de transferencia de presupuestos, negados por el presidente del GOREL, a no ser que la respuesta se la busque en uno de los dos cañones de la vieja escopeta aprista. ¡Ah!, y lo de la retirada de la comitiva ministerial de Nauta con rumbo a la segura Iquitos -con un fuerte contingente policial, desde luego- no tiene nada que ver con la valentía del joven Chai Ling, el de los huevos.

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