miércoles, mayo 07, 2008

La paisa: “Mis 1,000 trabajadores vendrán a protestar” - El caso Lucía Jiménez III


Lunes por la mañana. Pedro en Lima, atendiendo los engorrosos asuntos que conlleva la muerte de un ser querido. Abrimos la oficina del diario y apenas nos disponíamos a ojear los periódicos del día, cuando reparamos que, cruzando la calzada, el abogado Juan Medardo Gómez -asesor legal de Lucía Jiménez- se disponía a ingresar a nuestras oficinas. Así lo hizo. La educación nos llevó a ponernos de pie y extenderle la mano.

-Queremos hablar con Pedro -me dijo sin mayor trámite.
¿Queremos?, estaba a punto de preguntarme, cuándo un grupo de personas -cinco mujeres y dos fortachones con cara de haber dormido mal- aumentaron la audiencia. Y yo sin suficientes asientos que ofrecerles, me dije, preparándome para lo que intuía. Del grupo destacaba, no obstante su pequeña estatura, una mujer, de modesta elegancia.
-Yo soy Lucía Jiménez…El coro acompañante no decía ni pío. Sólo hablaron cuándo la señora solicitó aval al comenzar a pontificar de sus virtudes como mujer “que trabaja desde las 6:00 de la mañana hasta las 12:00 de la noche”.
-Qué tal autoestima -me dije sin poder evitar un poquitín de envidia.
Para resumir, la presencia de los inesperados -bueno no tanto- visitantes, obedecía a que, como Juan en su casa, pretendían exigirnos, reclamarnos, conminarnos a que detuviéramos las publicaciones sobre su ilustre persona.
-No sé quién será usted -me dijo mirándome desde su escasa estatura a mi buen metro con 77- pero queremos hablar con el dueño del circo…
-¿Circo? -nos dijimos. Lo que se está perdiendo Pedrito.
Con cara de circunstancias le explicamos las razones de la ausencia del director. Su rostro no mostró la menor condolencia al escuchar que la madre de Pedro había fallecido.
El abogado desquitando sus no sabemos si exorbitantes honorarios y aparentando una seriedad que lo hacía aparecer algo gracioso, fue -como hacen los dermatólogos- directo al grano.
-Queremos que publiquen la carta rectificatoria -habló refiriéndose a la carta que aparece al costado y que, valgan verdades, de aclarar, aclarar, no lo hace tanto.
-Esa ya es una decisión tomada -le aseguré- más bien -me dirigí a la señora- lo que me gustaría es hacerle una entrevista a usted, para que dé su versión -tratamos de seducirla.
-Primero publiquen la carta, porque si no, mis mil trabajadores van a venir a protestar contra esta campaña que ya sabemos de dónde viene -espetó soberbia y habló pestes de Alex Pinedo, Samuel Reynafarje, Tony Changaray, David Núñez y Orlando Falcón.
El abogado movió los brazos, nervioso. La amenaza -así la calificó nuestro abogado, y tenemos un testigo, que estaba en la oficina contigua- estaba dada, y de ésta ya tiene cuenta las autoridades pertinentes. Por cuestiones elementales de seguridad, pues. Ahora, esperamos, con ansia, que la señora Jiménez nos conceda la ofrecida entrevista.

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